jueves, 1 de junio de 2017

Por un oído me entra y por el otro me sale

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Refrán que cobró actualidad porque ha aparecido ampliamente en titulares, al  haber sido la contestación de Cristiano Ronaldo al ser preguntado acerca de los abucheos que recibe cuando el Real Madrid juega en campo contrario.
 Desgraciadamente, en esta España de nuestros días, parece que sólo sea interesante lo que tenga que ver con el "deporte-rey" que tan jugosos beneficios da a quienes de ello viven.

Pues bien, esta sentencia implica claramente un desprecio. Y esta acción imposible, porque los oídos reciben pero no expulsan el sonido, viene a indicar lo que muchos ya sabemos: no es lo mismo oír que escuchar (atender a lo que se oye), no hay mayor desprecio que no hacer aprecio y, sobre todo, y de ahí viene su significado despectivo, se aplica el "a palabras necias, oídos sordos".

En cambio, el mismo refrán, con solo cambiarle el pronombre a "le", queda: "¡Por un oído le entra y por otro le sale!",  y se convierte en una recriminación o queja de quien está hablando y nota que no es escuchado ni atendido (por ejemplo, el profesor en clase).

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Entrar/salir, dar/recibir, entregar/recoger, comprar/vender... son antónimos complementarios, pues no se da uno si no existe el otro. Es decir, en el caso de los verbos, son acciones simultáneas (que se producen a la vez). El amplio caudal léxico del español está lleno de relaciones de este tipo... busquémoslas.

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